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Resiliencia Universitaria: cómo un grupo de Politécnicos se adaptó a la cuarentena para contribuir en la lucha contra el COVID-19

09/07/2020

A mediados de marzo del presente año, mientras Guayaquil atravesaba un periodo crítico en su lucha contra el COVID-19, un grupo de estudiantes, docentes y personal administrativo de la ESPOL construía los cimientos de una operación que terminaría por aportar más de 3600 protectores faciales para el personal de salud.

Karla Caicedo, docente de la carrera de diseño de productos, relata que en los primeros días de la cuarentena dedicaba su tiempo a imprimir y armar protectores faciales desde su hogar, pero el número limitado que podía producir la motivó a contactar a la rectora de la ESPOL, Cecilia Paredes, para analizar la posibilidad de utilizar las impresoras 3D presentes en el campus. La respuesta de la rectora fue positiva, con la única condición de que el préstamo de los equipos se diera en el marco de una operación que aproveche los recursos que la universidad podía disponer. Es así como nació la iniciativa de vinculación Resiliencia Universitaria: Fabricación de máscaras 3D.

En la primera fase de este trabajo se consolidó una alianza con la fundación KAHRE, con el fin de brindarles el uso del coliseo ESPOL para la recepción de donaciones, y crear en conjunto una red de voluntarios capaz de imprimir, ensamblar y entregar protectores faciales a distintos hospitales beneficiarios, entre los cuales fueron recipientes el Hospital del IEES Los Ceibos, el Hospital Universitario de Guayaquil y el Hospital General Guasmo Sur.

Samira Clavijo, estudiante de la carrera de Economía y oriunda de Quevedo, menciona que fue una bendición entrar al proyecto, debido a que las restricciones de transporte no le permitieron regresar a su hogar, y por medio de la iniciativa tuvo la oportunidad de usar su tiempo libre para armar y desinfectar protectores faciales. De esta manera llegó a entregar más de 300 máscaras por semana a los conductores de ESPOL y motorizados de Picker, quienes transportaban las donaciones para el personal médico.

La supervisión de las actividades diarias de esta operación fue llevada a cabo por estudiantes de la carrera de Ingeniería en Logística y Transporte. Jeimy Vivar, quien formó parte de este grupo, comenta que al principio fue una experiencia retadora tener que coordinar actividades de forma remota, sin encontrarse cara a cara con sus compañeros de equipo. Sin embargo, eventualmente pudieron adaptarse a la situación utilizando herramientas como Zoom y Microsoft Teams para comunicarse, y la aplicación Routific para crear y monitorear las rutas de recolección y entrega.

 

Recordando el trabajo realizado en el proyecto, Jeimy Vivar agrega que “fue muy satisfactorio ver las fotos de los doctores usando los protectores faciales. Es como que dices, wow, en verdad pudimos hacer esto desde casa”. Por otro lado, Karla Caicedo, quien lideró la operación desde sus inicios, expresa que “Uno no siempre sabe el impacto que puede tener, y con este proyecto los estudiantes pudieron ver como su carrera ayudó a salvar vidas”